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El desarrollo productivo del ganado bovino depende en gran medida de una alimentación equilibrada que garantice el aporte adecuado de energía, proteína y, especialmente, minerales. Aunque su presencia en la dieta sea mínima en comparación con otros nutrientes, los minerales tienen un impacto directo sobre la salud, reproducción y rendimiento del hato.
En regiones tropicales como el Caquetá, donde la base alimenticia es el pasto natural, la deficiencia mineral es una de las principales causas de baja productividad y desbalances metabólicos.
El papel esencial de los minerales
Los minerales se dividen en macrominerales (como calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio y azufre) y microminerales o trazas (como cobre, zinc, manganeso, hierro, selenio y cobalto). Cada uno cumple funciones vitales:
Estudios de la Universidad de Tennessee (UTBeef, 2020) demostraron que vacas suplementadas con mezclas minerales balanceadas aumentan hasta un 12 % la producción de leche y reducen en un 15 % los casos de infertilidad, frente a hatos sin suplementación regular.
En zonas tropicales húmedas, los suelos tienden a ser ácidos y lixiviados, lo que reduce la disponibilidad de minerales en el forraje. Según la FAO (2019), el 60 % de los pastos en América Latina presentan deficiencias de fósforo y cobre.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Estas deficiencias suelen pasar desapercibidas hasta que los indicadores productivos caen significativamente.
Investigaciones publicadas por el Journal of Animal Science (2023) y el National Research Council (NRC) confirman que la suplementación mineral:
Un estudio realizado en sistemas tropicales de pastoreo en Brasil (Silva et al., 2021) demostró que las sales mineralizadas enriquecidas con fósforo y cobre generaron ganancias de peso 18 % mayores respecto a animales sin suplementación.
En el contexto del Caquetá, donde predominan pastos con bajo contenido de fósforo y sodio, el uso de sales mineralizadas formuladas para la región —como las líneas Cría y Leche, Ceba Final y 16 % Mineral— permite ajustar el perfil nutricional del hato a sus necesidades reales.
Estas sales, desarrolladas bajo análisis foliares y bromatológicos locales, aseguran:
El uso de sales mineralizadas no es un gasto, sino una inversión en productividad, salud y rentabilidad. Su correcta aplicación permite al ganadero mejorar la conversión alimenticia, incrementar la producción y asegurar el bienestar animal.
“Una vaca bien mineralizada es una vaca más productiva y resistente: esa es la base del éxito ganadero sostenible.”
— Equipo Técnico La Caqueteña
Journal of Animal Science (2023). Salt and Mineral Supplementation Effects in Ruminants.
National Research Council (NRC, 2016). Nutrient Requirements of Beef Cattle.
UTBeef (2020). Mineral Nutrition of Beef Cattle.
Silva et al., 2021. Trace Minerals Supplementation in Grazing Cattle. Brazilian Journal of Animal Science.
FAO (2019). Deficiencies Minerales en Pastos Tropicales de América Latina.