Our Location
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

En la ganadería moderna, la nutrición mineral del hato es clave para mantener la productividad y la salud animal. Sin embargo, aún existen dudas entre los productores sobre si usar sal mineralizada completa o mantener prácticas tradicionales como sal común (cloruro de sodio) o mezclas artesanales de suplementos.
La ciencia ha demostrado que la diferencia entre ambos métodos va mucho más allá del precio: está en la biodisponibilidad, el rendimiento y la eficiencia metabólica del ganado.
Mientras que la sal convencional solo aporta sodio y cloro, la sal mineralizada incluye un conjunto equilibrado de macro y microminerales esenciales: calcio, fósforo, magnesio, zinc, cobre, manganeso, cobalto, yodo y selenio, entre otros.
Según la FAO (2019), la sal común no corrige deficiencias minerales del suelo ni del forraje, lo que lleva a una desnutrición oculta que afecta el crecimiento, la reproducción y la producción de leche o carne.
Las sales mineralizadas, en cambio, están formuladas con proporciones adaptadas a las necesidades fisiológicas del ganado y al entorno tropical.
Un estudio publicado en el Journal of Dairy Science (2022) comparó tres grupos de vacas lecheras:
Los resultados fueron contundentes:
De igual forma, investigaciones de la Universidad de Viçosa (Brasil, 2021) mostraron que la suplementación con mezclas minerales específicas aumentó la ganancia de peso en bovinos de ceba en un 17 % frente a los que solo recibieron sal común.
La biodisponibilidad se refiere a la proporción de un mineral que realmente se absorbe y utiliza en el organismo.
En este sentido, los minerales orgánicos (quelatados) o hidroxilados tienen una absorción mucho mayor que los minerales inorgánicos convencionales.
El National Research Council (NRC, 2016) indica que el zinc y el cobre orgánicos presentan una absorción 30 % superior, mientras que el selenio orgánico mejora las defensas antioxidantes del ganado hasta en un 25 %.
Esto se traduce en animales más sanos, longevos y con mejor respuesta inmunológica.
Aunque el costo inicial de una sal mineralizada es mayor que el de una sal convencional, la rentabilidad se mide en resultados productivos.
Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (2020) determinó que cada peso invertido en una suplementación mineral balanceada puede retornar entre $3 y $5 en productividad, gracias a:
Además, las formulaciones modernas reducen el desperdicio y la contaminación de suelos, alineándose con los principios de ganadería sostenible y BIC.
Los sistemas ganaderos tropicales requieren formulaciones que compensen las pérdidas por lixiviación y acidez del suelo.
Las sales de La Caqueteña, elaboradas con materias primas controladas y procesos industriales certificados, están diseñadas para mantener un balance mineral homogéneo, incluso bajo condiciones de alta humedad.
Esto permite:
La suplementación convencional puede parecer suficiente, pero los resultados a largo plazo no se comparan con los obtenidos mediante una sal mineralizada técnica y balanceada.
En ganadería, la calidad nutricional se refleja en cada litro de leche, kilo de carne y ternero nacido sano.
“No todas las sales son iguales. La diferencia está en la ciencia detrás del producto.”
— Equipo Técnico La Caqueteña
Universidad Nacional de Colombia (2020). Economic Impact of Mineral Supplementation in Cattle.o euismod. Ante in nibh mauris cursus mattis molestie a iaculis.
FAO (2019). Comparative Mineral Nutrition in Tropical Ruminants.
Journal of Dairy Science (2022). Effects of Mineral Supplementation on Milk Yield and Health Parameters.
NRC (2016). Nutrient Requirements of Beef Cattle.
Universidade Federal de Viçosa (2021). Mineral Balance in Pasture-Based Systems.