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En la ganadería moderna, la rentabilidad no depende únicamente del tamaño del hato, sino de su eficiencia productiva. Cada kilogramo de carne o litro de leche proviene del equilibrio entre alimentación, genética y manejo nutricional, donde la suplementación mineral cumple un papel decisivo.
La nutrición mineral adecuada permite mejorar la conversión alimenticia, la fertilidad y la salud, reduciendo pérdidas invisibles que afectan la utilidad de los productores. Invertir en sales mineralizadas de calidad no es un gasto: es una estrategia de productividad sostenible.
Según la FAO (2022), las deficiencias minerales no corregidas pueden reducir la rentabilidad ganadera hasta en un 25 % debido a:
Por el contrario, estudios del Journal of Animal Science (2023) muestran que la suplementación mineral adecuada genera retornos económicos de 3 a 6 veces el valor invertido, especialmente en sistemas de pastoreo tropicales donde los suelos son pobres en fósforo y sodio.
Las pérdidas por desequilibrio mineral suelen ser silenciosas. Un hato con deficiencia leve de cobre o fósforo puede mostrar:
El Centro de Estudios Agropecuarios de Brasil (CEAB, 2021) estimó que una vaca con deficiencia mineral leve puede generar hasta 120 USD menos al año en ingresos netos por leche o carne.
La suplementación con sales balanceadas y biodisponibles ofrece beneficios medibles:
La clave está en el uso de formulaciones que garanticen homogeneidad, absorción eficiente y estabilidad frente al clima tropical, como las líneas de sales La Caqueteña, diseñadas específicamente para las condiciones de suelo y humedad del sur colombiano.
El bienestar animal también se traduce en rentabilidad. Animales bien mineralizados:
Además, las sales producidas con buenas prácticas ambientales (BPA) y procesos eficientes, como las de La Caqueteña, reducen la contaminación del suelo y el desperdicio, alineándose con los principios BIC (Beneficio e Interés Colectivo).
El resultado: productividad con responsabilidad ambiental.
En fincas del Caquetá y Huila, los productores que implementaron programas de suplementación continua con sales técnicas reportaron:
Estos resultados coinciden con la investigación de la Universidad Nacional de Colombia (2021), que concluye que la ganadería mineralmente balanceada es una de las estrategias más efectivas para mejorar la rentabilidad sin expandir la carga animal.
La suplementación mineral es una herramienta de gestión económica y zootécnica. Una inversión pequeña y constante en nutrición se traduce en mayor productividad, menos enfermedades y más ingresos por animal.
“En ganadería, la rentabilidad comienza con la nutrición inteligente.”
— Equipo Técnico La Caqueteña
NRC (2016). Nutrient Requirements of Beef Cattle.
FAO (2022). Economic and Nutritional Impacts of Mineral Deficiency in Livestock Systems.
Journal of Animal Science (2023). Cost-Benefit Analysis of Mineral Supplementation in Tropical Beef Cattle.
CEAB Brasil (2021). Economic Losses Due to Mineral Deficiency in Cattle.
Universidad Nacional de Colombia (2021). Nutritional Efficiency and Profitability in Cattle Production Systems.